¿Sabes qué nutrientes necesita tu cuerpo?

   Una buena alimentación es fundamental no solo para un deportista sino para cualquier persona en general. A través de ella el cuerpo se regenera de las agresiones que suponen tanto la vida diaria como los entrenamientos.


   Tu dieta debe ser rica y variada para proporcionar a tu cuerpo todos los nutrientes que éste necesita. Es decir, debe componerse de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Además de vitaminas y minerales.


   El agua es el elemento básico para lograr un correcto funcionamiento de nuestro organismo. Se necesitan unos 2 litros de agua al día para que sistema esté hidratado y tus articulaciones sanas. Además, si haces deporte, es muy importante reponer los líquidos que se pierden durante la actividad física.


  Dependiendo de tus objetivos, la dieta variará en cuanto al número total de calorías ingeridas. Así pues, tendríamos varias opciones:

  • Dieta isocalórica: es aquella que nos proporciona las calorías que necesitamos según nuestra actividad diaria.
  • Dieta hipocalórica: es aquella en la que se ingieren menos calorías de las necesarias.
  • Dieta hipercalórica: es aquella en la que la ingesta es superior al gasto total de calorías.

   En cualquiera de los tres casos anteriores, es vital para nuestro organismo mantener la ingesta de todos los elementos nutricionales.


   La clave es comer equilibrado, saber lo que comes y cómo lo comes. No en comer inadecuadamente, de forma escasa o no comer. Estas fórmulas solo conseguirán dañar tu organismo, ya que no le estás proporcionando lo que necesita. Y, en algunos casos, es contraproducente (la eliminación total de hidratos de carbono de una dieta para perder peso, conseguirá en un primer momento el objetivo, pero tras ello, al volver a ingerirlos, el cuerpo está carente de ese nutriente y lo que hará será absorberlo con mucha más intensidad, dando como resultado un posible aumento de peso).


   Lo más adecuado sería realizar 5 ingestas de alimentos diarias o cada 3 horas. Siendo en esa distribución el desayuno y la cena, los momento más importantes del día. Con el primero, recargamos el organismo de nutrientes y con la cena, le ofrecemos reservas para seguir funcionando durante la noche (ya que es el periodo más largo en el que tu cuerpo no recibe alimentos).


   Los hidratos de carbono nos proporcionan la energía necesaria para mover los músculos. Los encuentras en alimentos como la pasta, el arroz, las patatas, en el pan o las legumbres. Su ingesta excesiva provocaría aumento de peso como consecuencia del llenado de los depósitos naturales de ese principio. Su ingesta por defecto conllevaría una reducción de peso, pero un mal funcionamiento de los músculos limitando su capacidad de acción, lo que limitaría de manera evidente el rendimiento tanto personal como deportivo.


   Las proteínas tienen la función de reconstruir nuestro cuerpo, ya sea tras el entrenamiento o durante el desgaste que supone el día a día. Estos nutrientes se encuentran en carnes, pescados, huevos o productos lácteos (también encontramos es éstos hidratos de carbono y grasas). Su ingesta excesiva puede dañar el  funcionamiento de algunos órganos vitales como el hígado que metaboliza las proteínas y las descompone para que sean utilizadas correctamente. Su ingesta por defecto limitará la capacidad de tu cuerpo de regenerarse.


   Las grasas también son necesarias ya que suponen un combustible muy útil para el organismo en condiciones de entrenamientos a baja- media intensidad. Aquí habría que distinguir entre grasas saturadas y las grasas mono y poliinsaturadas. Las grasas saturadas son las más perjudiciales ya que están directamente relacionadas con altos niveles de colesterol o el aumento de peso (las células de grasa en la edad adulta siempre son las mismas en cuanto a número, lo que crece es su tamaño). Una ingesta elevada de grasas es perjudicial y no beneficia al rendimiento deportivo, pero también su eliminación de la dieta puede suponer una alteración sustancial en el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Las grasas las encontramos en aceites, mantequillas o margarinas en menor o mayor porcentaje en cualquiera de los alimentos que podamos ingerir. Las grasas a evitar serían las incluídas en la bollería industrial. Su ingesta excesiva provocará problemas como elevadas tasas de colesterol, obstrucción de arterias o aumento de peso. Por defecto, alterará el correcto funcionamiento del organismo.


   Las vitaminas y minerales sirven de conductoras del resto de nutrientes. Así, su función es importante para que las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas lleguen a su destino y sean utilizados por el organismo de la manera más eficiente posible. Las encontrarás en frutas y verduras y en todos los alimentos habituales. Una ingesta inadecuada implicaría desajustes en ciertas funciones de algunos órganos y mal aprovechamiento del resto de nutrientes. 


   Así pues, una buena alimentación consiste en comer de forma equilibrada, ya que todos los nutrientes son esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Si necesitas más información sobre una dieta equilibrada, consulta con un profesional de la nutrición y la dietética, pues de esta forma estarás cuidando de ti de una manera sana y segura.

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