Estableciendo objetivos

   El establecimiento de objetivos es uno de los puntos fundamentales tanto en el ámbito personal como en laboral e, incluso, en el momento de plantearte un entrenamiento. 

 

   Saber qué quieres y cómo lo quieres te ayudará a encauzar tus pasos para lograrlo. Si sabes cuáles son tus metas, te será más fácil alcanzarlas y, a partir de ahí, podrás trazar el camino que quieres seguir.

 

   Para el establecimiento de objetivos hay que tener en cuenta una serie de factores, entre los cuales destacan los siguientes:

 

   · El objetivo ha de ser formulado en positivo.

   · Ha de ser realista y alcanzable.

   · Ha de ser concreto.

   · Hay que ponerlo en un contexto.

   · Tiene que ser autoresponsabilizado.

   · Ha de ser ecológico.

 

   El objetivo que te plantees debe estar formulado en positivo, ya que de esta forma tu neurología empezará a ordenar las ideas en base a lo que "sí quiero" y, a partir de ahí podrás ir estructurando el camino. 


   Tu objetivo ha de ser realista y alcanzable, es decir, comprometiéndote contigo mismo en ese objetivo, sabiendo lo que estás dispuesto a dar por llegar a él, lo que supone llegar y alcanzarlo y a lo que puedes aspirar. Es un ejercicio de sinceridad contigo mismo, siendo honesto y valorando si merece la pena el esfuerzo y la energía que invertirás durante el camino. En este punto la confianza en ti es fundamental, puesto que ese valor te ayudará en todo momento, potenciando las emociones al conseguirlo, al tiempo que te enseñará a aprender de los momentos de dificultad.

 

   La concreción en esa formulación es básica para expresar qué quieres exactamente. Cuanto más concreto es un objetivo más sencillo es para tu neurología construir una visualización, aquellos sonidos que forman parte de él y las sensaciones que tendrás al conseguirlo. Si tu neurología puede ver, oír y sentir tu objetivo, estarás más cerca de él.

 

   El objetivo ha de estar contextualizado, es decir, saber cuál es punto de partida, dónde estás ahora mismo respecto de tu objetivo. A partir de ahí, podrás ir dando pasos para llegar a él. Con el punto de partida también tendrás que plantearte dónde (en qué lugar) quieres llevar a cabo tu objetivo, con qué personas cuentas para ello y de qué manera vas a lograrlo. Durante el camino que elijas para llegar a tu objetivo es probable que encuentres dificultades o problemas, así que tendrás que plantear posibles soluciones, visualizando diferentes escenarios para establecer los pasos que darás en cada situación. Para ello, también será útil que valores con qué recursos cuentas y cuáles podrías necesitar. Los recursos pueden ser de muchas clases, tanto personales como "necesito mayor confianza en mi mismo"  o "necesitaría más determinación en esta situación" tanto económicos como "necesito tanto dinero para poner en marcha mi proyecto" e, incluso, asociativos "necesito la ayuda de esta persona que puede contribuir a mi progresión".

 

   En el establecimiento de tu objetivo sería conveniente también que valores qué partes de él dependen de ti. La responsabilidad sobre tu objetivo será vital para que trates de hacer todo lo que esté en tu mano para alcanzarlo. Si alguna parte de tu objetivo no depende de ti, es entonces cuando plantearás esa alianza buscando los recursos que necesitas allá donde puedas encontrarlos (lo que no significa que los obtengas, pero sí habrás hecho lo que dependía de ti, que es buscarlos). En este sentido, la responsabilidad de aquello que depende de ti será lo que defina tanto tu objetivo como tu camino y la determinación por conseguirlo.

 

   Por último, tu objetivo ha de ser ecológico, es decir, debe estar equilibrado con tus valores y tu entorno, siendo parte de él, ya que si no es así, habrá situaciones que complicarán el camino e, incluso, aparecerán boicoteadores internos que no te ayudarán (si para ti es importante la familia, por ejemplo, y tu objetivo no es ecológico con ese valor, tu neurología generará mecanismo inconscientes que boicotearán tu camino). En ese momento, habrá que reequilibrar y reformular el objetivo para que sea ecológico y así todo se alinee para que consigas aquello por lo que pones toda tu energía.

 

 

   Con todo, los cambios que producirás con tus objetivos y tus decisiones para llegar a ellos, generarán cambios en ti, en tu vida y en tu entorno, por lo que, los consigas o no, siempre habrá un aprendizaje en esos procesos. Aprende cuanto puedas sacando lo mejor de ti en cada momento.

 

   El camino que elijas es tu decisión, ya que nadie mejor que tu conoce cuáles son los pasos que quieres y puedes dar y cuáles son los mejores para ti, solo tu puedes definirte. La decisión es tuya.

 

¿Qué objetivo quieres conseguir? Plantéalo y ve por él.

 

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