¿Corres en la playa? 

   Durante las vacaciones de verano tenemos multitud de opciones a la hora de hacer deporte y mantener lo conseguido a lo largo de todo el invierno, disfrutando del sol y del buen tiempo.

 

 

   La playa nos ofrece la posibilidad de realizar deportes acuáticos y también de correr, aprovechando los componentes energéticos y de relax que aportan el mar, la playa, las olas y sol.

 

   Sin embargo, hay varios condicionantes que se podrían tener en cuenta a la hora de salir a correr por la  playa.

 

Aquí expongo algunos consejos para que saques el mayor partido a tus entrenamientos de carrera en la playa.

   En la playa se pueden entrenar multitud de capacidades físicas tales como la resistencia, la agilidad, la velocidad o la coordinación. El paso previo para desarrollar estas capacidades es saber qué posibilidades  ofrece la playa y cómo utilizarlas, eligiendo, sobre todo, la zona de la playa más adecuada para correr.

 

   Antes de empezar, habría que definir cuáles son las partes de las que se compone el conjunto de la playa, serían 3: la orilla del mar, dentro del agua y la arena seca.

· Correr por la orilla de la playa:

   Correr por la orilla de la playa es lo más común; sin embargo, esta opción supone una serie de contraprestaciones para nuestro sistema que restan idoneidad para elegir esta opción.

 

  La orilla de la playa tiene una ligera inclinación que hace que se produzcan una serie de compensaciones en el gesto motor de la carrera. Así pues, la carrera en esta zona supone que una cadera está ligeramente elevada respecto de la otra, con lo que la estructura osea ve alterada su posición natural. Toda la estructura corporal queda inclinada hacia uno de los lados, hacia el que se sitúa más cerca del agua, por lo que los ligamentos, tendones y musculatura de toda esa parte, trabaja en una posición que no es la natural. 

 

   La elección de esta zona de la playa para correr es la que más contraindicaciones encuentra, puesto que las compensaciones en toda la estructura osea, ligamentosa y muscular son demasiado amplias

 

   Sin embargo, esta zona es muy buena para hacer trabajos de potenciación en los que el desplazamiento se produzca de forma lateral, ya que los pies se sitúan en el mismo plano y la estructura corporal se encuentra equilibrada. Además, se pueden realizar ejercicios de velocidad de reacción al contar con la arena compacta.

 

   Otro beneficio de elegir esta zona de la playa para correr es a nivel emocional- energético. Correr a la orilla del mar puedo proporcionar una sensación de libertad y paz que pueden producir en nuestro sistema mucha energía vital y emocional. Por lo que, elegir esta zona sería ideal para realizar ejercicios como estiramientos o ejercicios de relajación.

 · Correr por el agua:

   Correr por el agua es otra de las opciones de las que disponemos al correr en la playa. 


   Si se elige esta opción, habría que tener en cuenta que es una zona muy irregular, ya que las diferentes corrientes de cada playa o las condiciones climatológicas del día, pueden hacer que haya bancos de arena que formen escalones u hoyos que hagan incómoda la carrera.


   La estructura corporal está equilibrada y dependiendo de la altura a la que nos llegue el agua por el cuerpo se podrán trabajar unas capacidades u otras. Si el agua tiene poca profundidad (tobillos cubiertos) los beneficios serán los de mantener un equilibrio en todas las estructuras, un trabajo de resistencia de nivel bajo- medio y una ligera resistencia que nos ofrece el agua. 


   Si lo profundidad del agua es mayor (rodillas cubiertas), el trabajo que se realizará será de potencia debido a la alta resistencia que nos ofrece el agua. La sensación de fatiga y cansancio será mayor y las vías energéticas (de obtención de energía para superar la resistencia) serán diferentes. Es un trabajo de alta intensidad y que requiere una condición física media- alta si lo que se quiere es entrenar por un tiempo relativamente alto en esta zona. Aunque una opción es dedicar una parte del entrenamiento (unos minutos, no todo el entrenamiento), a trabajar en esta zona de la playa. Sería un trabajo complementario para desarrollar diferentes capacidades dentro de un entrenamiento general, siendo una parte específica de esa planificación.

   · Correr por la eran seca:

Es la tercera opción y la más correcta tanto funcional como estructuralmente. 


   Correr por la arena seca ofrece todos los beneficios de la carrera, además de ser muy seguro para nuestras estructuras (osea, tendinosa, ligamentosa y muscular, además de la neuromuscular).


   Funcionalmente la arena nos permite que la pisada se adapte totalmente, ya que el pie descalzo se posicionará en la arena sin dañar las articulaciones y minimizando el impacto sobre éstas.


   Las capacidades que se pueden entrenar en esta zona de la playa son todas, ya que es, de las tres, la más completa de las opciones.


   Se trabaja la potencia y la resistencia al tener que vencer la oposición de la arena. Se trabaja la correcta flexo- extensión tanto de rodilla como de cadera, puesto que la arena se adapta a la pisada y al elevar la pierna para avanzar, las estructuras musculares se activan para que funcionalmente los músculos trabajen en una perfecta sinergia.


   Se trabaja además la coordinación y la agilidad en una alta intensidad dependiendo de los diferentes ejercicios que se pueden realizar en esta zona.


   Es una zona de trabajo perfecta para recuperaciones de lesiones de rodilla o tobillo. Además, al evitar gran parte de la carga de impacto de la pisada también es muy recomendable para personas con molestias en la espalda o alguna lesión diagnosticada en esta parte del cuerpo específicamente.


   Correr por esta zona supone que alta intensidad, por lo que la distancia no será muy elevada, pero es la opción más sana para cada una de las estructuras de nuestro organismo.

   Estas tres opciones han sido una pequeña aproximación a todas las posibilidades que nos ofrece la playa cuando salimos a correr. Los entrenamientos que se pueden realizar y las capacidades que se pueden desarrollar con múltiples, puesto que las posibilidades son infinitas.


   La opción más común es la de correr por la orilla; sin embargo, es la que mayor impacto tiene para nuestras articulaciones y todo nuestro sistema conectivo, por lo que es la menos recomendable desde el punto de vista funcional. La opción más completa y correcta respecto al equilibrio de todas esas estructuras es la correr por la arena seca, aunque, sin duda, es la opción más intensa en cuanto a sensaciones y trabajo realizado.


Y tu, ¿por qué parte de la playa corres?


Para ampliar esta u otras informaciones o resolver tus dudas, ponte en contacto conmigo o deja tu comentario.

daniferran@gmail.com

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