Creencias limitantes y creencias potenciadoras.

   Una semana más llegas a tu momento de reflexión y trabajo personal. Te invito a que sigas adelante con tus aprendizajes, los últimos fueron la elaboración de las listas y la revisión de tus motivaciones.

 

   Hoy comprobarás si hay algo que te esté limitando en tu camino e identificarás todo aquello que te potencia para alcanzar tus metas.

 

   De nuevo, lo primero es establecer una definición de lo que es una creencia. ¿Qué es una creencia para ti?

¿Cómo definirías tus creencias?

 

   Una creencia es una generalización que asumimos como cierta, asociada a una experiencia, a una emoción y a un comportamiento (el trabajo con creencias en coaching es tan potente como profundo, puesto que una creencia es un nexo de unión entre nuestros valores y nuestras acciones. Al estar definidas por nuestro lenguaje, son una programación que dará resultados muy distintos dependiendo de qué creencia se instale y cómo se haga. Normalmente viene definida con la fórmula "yo creo que soy..." o "yo no soy..." Entroncan directamente con nuestros valores y proyectan nuestras acciones).

 

   Lo más importante para la consecución de tus objetivos es que identifiques tus creencias. Algunas serán limitantes y, por tanto, tendrás que analizar de dónde viene esa limitación para poder, si quieres (puede que haya creencias que no estés dispuesto a cambiar, eso depende de ti), transformarlas en potenciadoras. Y otras, serán creencias potenciadoras, aquellas que te reafirman en cada uno de tus pasos.

 

Creencias limitantes.

 

   Son aquellas creencias que, ya sea por una influencia externa o por un diálogo interno, has interiorizado como aspectos que condicionan tus acciones. Para identificar estas creencias cuentas con una serie de preguntas que podrían ser las siguientes:

 

   · ¿Qué te está impidiendo alcanzar tu objetivo? Aquí pueden aparecer múltiples respuestas y algunas de ellas podrían ser creencias limitantes.

 

  · ¿Mereces conseguir tu objetivo? y ¿cuál es grado de merecimiento? Si encuentras alguna creencia limitante respecto de tu merecimiento es probable que, de nuevo, aparezcan saboteadores internos que te impidan alcanzar lo que quieres. La resistencia al cambio es un factor a tener en cuenta, puesto que si tu objetivo no está alineado con tus valores y creencias, éste se verá afectado.

 

   · ¿Crees que puedes conseguir lo que quieres? Si tu objetivo está bien definido, será un reto que podrás asumir, tan importante como para poner toda tu energía en él y tan alcanzable como para que tus creencias potencien tu camino.

 

   · Por último, ¿cuánto merece la pena tu objetivo?. De nuevo pueden aparecer dudas frente a la consecución de tus metas por alguna causa que te esté limitando y te excuses con frases como "en realidad no es tan importante", "no importa si lo consigo", "me conformo con no ir a peor" (son ejemplos). Detrás de estas afirmaciones hay todo un mundo de creencias que puedes trabajar si lo consideras oportuno y cuando estés preparado para ello (puede que te aparezcan creencias en las que no quieras entrar o bien porque no estés preparado o porque son realmente potentes para ti).

 

Creencias potenciadoras.

 

   Depende de ti elegir tus creencias y convertirlas en potenciadoras. Para ello, es fundamental tener en cuenta el poder del diálogo interior. ¿Qué me digo?, ¿cómo me lo digo' y ¿cuándo me lo digo?. Para el cambio de una creencia limitante a una potenciadora, podrías establecer preguntas como las siguientes:

 

   · ¿A quién destruye esa creencia? Con ello tomarás conciencia de que la creencia es tuya, tu la creaste (atendiendo a condicionantes como el entorno o la experiencia, entre otros) y tu puedes cambiarla.

 

   · ¿Qué beneficio obtienes con esa creencia? Toda creencia tiene detrás un propósito, descúbrelo para poder darle el valor que se merece, sacar lo positivo de esa creencia y cambiar el aspecto a mejorar.

 

   · ¿De qué te está protegiendo esa creencia? De nuevo, analizas el propósito para comprobar si realmente es algo que quieres cambiar.

 

   · ¿Qué es lo que realmente te da miedo para que decidas mantener esa creencia? Esta pregunta te llevará a un lugar mucho más profundo, como es el mundo de tus valores e, incluso, al de tu identidad (recuerda que el ritmo de tu proceso lo marcas tu, solo analizas aquello que tu decidas).

 

   · Una última pregunta podría ser, ¿en qué vas a creer a partir de ahora?. Si una creencia es una experiencia asociada a una emoción y a un comportamiento, establece un nuevo hábito y repítelo para enfatizar esa nueva creencia que quieres interiorizar y que quieres que te acompañe a partir de ahora. 

 

   Analiza tus creencias y pásalas por el filtro de tu diálogo interior y tu experiencia para que, de esta forma, seas consciente de qué es lo que estás asumiendo como cierto. Si te limita y quieres cambiarlo, actúa y, si te potencia, mantén el hábito que te ha llevado hasta ahí.

 

   Para finalizar, te invito a que durante estos días pongas atención en tus creencias y en tu diálogo interior, anota las veces que te descubres hablándote, cómo es ese diálogo y si es limitante o potenciador.

 

   Por último, te lanzo una doble pregunta para que te descubras pensando, ¿hasta cuándo estás dispuesto a vivir con ese miedo que te limita? y ¿qué supondría para ti liberarte de ese miedo?.

 

¡Enhorabuena por seguir en tu camino!

daniferran@gmail.com

 

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