Plan de acción

   Siguiente parada en tu viaje y en el cuidado de tu árbol de los deseos. Hoy el trabajo se sitúa en las ramas, es decir, el plan de acción, que dará como consecuencia de todo tu trabajo anterior, añadiendo tu puesta en marcha, los frutos de tu dedicación y esfuerzo.

 

   Para llegar hasta aquí, la semana pasada trabajaste con tus creencias y tu diálogo interior. Sigue poniendo el foco en tus creencias para instaurar los nuevos hábitos que te acerquen a tu objetivo.

 

   Todo lo anterior es la base para establecer un plan de acción que se ajuste a lo que tu quieres y elijas. Cada elección será una nueva oportunidad de aprender.

 

   Antes de comenzar con el plan de acción, hay algunas cuestiones previas que puedes plantearte:

¿Qué es para ti el éxito en tu objetivo?, ¿qué es para ti el fracaso en tu objetivo?. ¿Cómo te desenvuelves en el éxito? ¿y en el fracaso?. De nuevo estas definiciones te ayudarán a entender la forma en la que afrontas tus acciones y les das valor.

 

   Al iniciar un plan de acción, tomarás decisiones y, éstas, como ya viste, darán como consecuencia resultados (eso es lo que son realmente el éxito o el fracaso, resultados). Puedes medirlos en clave de éxito o fracaso, siempre que seas consciente de que el éxito es aquel resultado que te acerca a tu objetivo y el fracaso no es más que un resultado que no esperabas encontrar y del que puedes extraer un gran aprendizaje.

 

   Ambos son necesarios, puesto que del éxito obtendrás nuevos hábitos y capacidades adquiridas y, del fracaso, encontrarás la oportunidad de mejorar cada una de tus acciones anteriores hasta alcanzar aquella que mejor resultado te aporte. Por lo que, no es tanto un éxito o un fracaso, sino más bien un resultado deseado o mejorable (éxito y fracaso son dos conceptos a los que hemos dotado de un carga emocional totalmente distinta y desvinculada de lo que realmente podemos extraer de ellos).

 

   Así pues, es el momento de establecer los pasos necesarios que quieres seguir para alcanzar tu objetivo. Es ahora cuando tu deseo deja el plano de los sueños para empezar a materializarse. ¿Alguna vez habías llegado hasta aquí con el trabajo previo que estás haciendo?. Para ello, algunas preguntas que podrían ayudarte podrían ser las siguientes:

 

   1. ¿Es realmente tu objetivo lo que quieres conseguir? Verifica tu objetivo para que esté alineado con tus valores, tus creencias, tus acciones y tus emociones. Con tu objetivo alineado, el trabajo será más completo y congruente.

 

   2. ¿Cuándo quieres conseguir tu objetivo? A partir de ahora empezarás a poner fechas tanto a tus metas de proceso como a tu meta objetivo. Poner fechas significa darle forma, establecer compromisos contigo mismo y responsabilizarte de tu objetivo.

 

   3. ¿Qué pasos intermedios o acciones quieres dar para llegar hasta tu objetivo final? Pautar los pasos te dará mayor conciencia de tu objetivo. Al igual que antes, indica fechas de esos pasos intermedios. Las acciones que emprendas podrán cambiar tanto como lo creas conveniente, teniendo clara la meta de objetivo, cualquier modificación que hagas será posible bajo el prisma de tu compromiso contigo mismo, siendo congruente y asertivo.

 

   4. ¿Qué has hecho hasta ahora y qué te ha impedido obtener los resultados deseados? Es una doble pregunta que te sitúa de nuevo en el punto de partida y en el que analizas aquellas acciones que no te han dado los resultados adecuados para alcanzar tu objetivo, empezando a plantear alternativas más efectivas.

 

   5. ¿Qué obstáculos encontrarás en tu camino hacia el objetivo? De esta forma, centrarás tu atención en las soluciones a los posibles problemas.

 

   6. ¿Qué recursos necesitarás para superar tanto los obstáculos como para dar los pasos que quieres dar? ¿Cómo puedes obtener esos recursos? Con ello, empezarás a comprobar si es necesario que adquieras o potencies alguna de tus habilidades o recursos para sentirte capaz de conseguirlo y, de esa forma, llegues a tu objetivo.

 

   7. ¿Quién tiene el control de cada una de las acciones que quieres emprender? Algunas de las acciones que te plantees dependerán directamente de ti y, otras, no. En las que dependen de ti, pondrás toda tu energía y te sentirás pleno de recursos y, en las que no, tratarás de ampliar la zona de acción o influencia para obtener el mejor resultado posible para ti.

 

   8. ¿Qué opciones y acciones darían el mejor resultado? ¿Qué más podrías hacer? Aquí amplias tu respuesta de los pasos que quieres dar; sería una lluvia de ideas a través de la cual saldrán nuevas oportunidades (esta lluvia de ideas habría que pasarla por el fltro del soñador, el realista y el crítico- la teoría de la Imaginería de Disney es una herramienta muy útil).

 

   9. ¿Qué ayudas necesitas en tu camino? Es probable que necesites apoyo o ayuda de personas cercanas a ti o bien para que te brinden su colaboración o bien para que conozcan cuánto de importante es objetivo para ti y sean una potencialidad más a sumar y no un saboteador que te reste energía.

 

   10. ¿Satisface tu plan de acción tus necesidades? Es la última pregunta que podrías hacerte para comprobar que tu plan de acción se ajusta lo que realmente quieres, estás dispuesto a asumir y con el que te comprometas en plazos y en energía.

 

   Con este decálogo de preguntas inicias un plan de acción que te irá acercando a tu objetivo y con el que irás dando pasos reales para convertir tus buenos propósitos en hábitos de tu nueva vida.

 

   Para finalizar, te invito a que elabores esa lista de pasos, te tomes tu tiempo para establecer fechas, recursos, analices posibles obstáculos y te focalices en las soluciones. Cualquier idea que te surja será una opción más y, de nuevo, como en todo tu proceso, la elección depende ti.

 

   Además, te lanzo la siguiente pregunta, ¿qué supone para ti comprometerte contigo mismo?

 

Estás muy cerca del final, ¡sigue apostando por ti!

daniferran@gmail.com

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