¿Qué es la propiocepción en el entrenamiento?

   La propiocepción como concepto es la percepción de lo propio.

 

   ¿Por qué es importante este concepto en un entrenamiento deportivo? 

 

   Al realizar una actividad física, sea del tipo que sea, nuestro sistema neuromuscular está constantemente enviando información por dos canales, la vía aferente y la vía eferente (la que manda información sobre un estímulo hacia el cerebro y la que envía el mensaje del cerebro sobre qué acción emprender). A través de esa información, nuestro cerebro interpreta qué acción es más útil y necesaria en cada momento y manda la orden a cada uno de los músculos que se verán involucrados en los diferentes trabajos, independientemente de que exista o no movimiento en cada una de esas estructuras musculares.

   Teniendo estas consideraciones en cuenta, este concepto de la propiocepción cobra una gran importancia, ya que cuanto mejores son nuestras conexiones neuromusculares, más eficiente y eficaz será la respuesta que ofrezca nuestro sistema a los diferentes estímulos, ya sea una sentadilla o un curl de biceps. En un entrenamiento es esto lo que estamos haciendo, entrenar nuestro sistema neuromuscular, no nuestros músculos en sí.

 

   ¿Eres consciente de cada una de las partes de tu cuerpo en los diferentes ejercicios que realizas durante tu actividad o en tu entrenamiento en la sala de musculación? 

 

   ¿Eres consciente de cómo tu codo se flexiona en un curl de biceps o como tu cadera bascula para ofrecer un movimiento más estable a tu columna en una sentadilla?

 

   Los músculos son solo los ejecutores de las acciones que el cerebro establece como las más adecuadas con la información que ha recibido como consecuencia del estímulo (siguiendo con el ejemplo, el estímulo podría ser 10 kilos en una barra de curl de biceps, la información que recibe el cerebro es vencer esa resistencia y la orden que envía es la de flexionar el codo, por lo que los músculos involucrados en esa acción son todos aquellos que crucen la articulación implicada, además de muchos otros que servirán como estabilizadores de dicha acción, crucen o no esa articulación y que producen estabilidad del sistema en general ante ese estímulo).

 

   Entrenar de forma cognitiva, haciéndote consciente de tu propio movimiento, de tu propio cuerpo y de lo que pasa en él cuando haces cada ejercicio, hará que tu sistema genere unos patrones motores más profundos (surcos neuromusculares) y, con ello, la respuesta en momentos de alta exigencia como es un entrenamiento o durante un partido de tu deporte favorito o durante la actividad que suelas realizar en tu instalación deportiva, sea mucho más intuitiva y, de esta forma, generarás mayor movilidad y estabilidad articular y, con ello, evitarás lesiones, aumentando tu rendimiento y, sobre todo, tu calidad de vida.

 

   El entrenamiento genera dos tipos de rendimientos, el interno y el externo. El rendimiento externo es que maneja nuestro ego en el sentido de tener un brazo o un pectoral más grandes o una pierna más esbelta. El rendimiento interno es el que se ocupa de atender a qué partes del cuerpo y cómo se activan en cada momento (con lo que se añadirían otros conceptos como el timming de reclutamiento muscular, el focus, resistencia , la reactividad muscular o la alineación).

 

   Con todo ello, la pregunta clave sería la siguiente, en tus actividades o en tu entrenamiento, ¿sabes cómo mueves tu cuerpo o solo haces una sucesión de repeticiones para completar tu serie?

 

   Para terminar este post, me gustaría acabar con una frase de Grey Cook (fisioterapueta experto en movimiento humano). "Primero muévete bien y luego muévete a menudo".

 

Si quieres saber más sobre propiocepción o programación de un entrenamiento, ponte en contacto conmigo.

daniferran@gmail.com

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