lun

19

sep

2016

Los valores del deporte

   Este verano ha estado lleno de acontecimientos deportivos, cuya máxima expresión son los Juegos Olímpicos. Cada cuatro años, los mejores deportistas de todo el mundo se reúnen para enseñar a todo el planeta de lo que es capaz el ser humano.

 

   Ya sean los Juegos Olímpicos, los Juegos Paralímpicos, una Europa, un Mundial, o cualquier torneo de cualquier deporte, son eventos en los que se pone de manifiesto el valor del deporte como valor para la vida.

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jue

18

feb

2016

Aprendizajes.

   Llegas a la última parada del viaje. La semana anterior elaboraste tu plan de acción y le pusiste fechas a tus acciones, a los pasos que vas a ir dando y que has elegido como los más adecuados para ti.

 

   Hoy es momento para las reflexiones finales y para establecer los hábitos que asienten todo el trabajo que has realizado durante estas semanas.

 

   Para resumir todo el proceso que has estado haciendo, podrías plantearte el siguiente decálogo de preguntas:

 

   1. ¿Qué te llevas de todas estas semanas? Has realizado un trabajo tan profundo como tu has elegido que sea y lo que te lleves de él será para ti.

 

   2. ¿Qué has aprendido de ti? Has comprobado que el camino es un aprendizaje, de ti y para ti, por lo que ahora eres más consciente de tu cambio y de tu propio liderazgo.

 

   3. ¿Qué emociones estás sintiendo que antes no te permitías? La gestión de las emociones te abrirá un mundo lleno de riquezas interiores para saber vivir y valorar lo que sientes en cada momento.

 

   4. ¿Hay algo que te haya sorprendido de ti y de tus respuestas? Puede que hayas encontrado aspectos de ti sorprendentes, de los que de ti depende explorarlos o guardarlos de momento, siendo consciente de que están ahí y que tu decides cuándo analizarlos.

 

   5. ¿Cuánto de cerca estás de tu objetivo? Puede que a lo largo de las semanas tu objetivo final haya variado porque realmente lo que buscabas estaba detrás de lo que te planteaste. Depende de ti ir donde tu quieras por el camino que tu elijas. 

 

   6. ¿Qué miedos has superado? Si encontraste alguna creencia limitante y la has superado, has conseguido dar un paso hacia tu autoconocimiento.

 

   7. ¿Qué nuevos hábitos has incorporado a tu vida que te acercan a tu objetivo? Para alcanzar tus objetivos habrás incorporado nuevos hábitos que cambiarán tu vida, superando posibles resistencias al cambio y viéndolo como una nueva oportunidad de crecimiento.

 

   8. ¿Qué más quieres hacer para sentirte pleno de recursos? Ahora que has iniciado este camino, tienes más herramientas para saber cómo puedes llegar hasta donde quieres, todo lo que necesitas lo tienes dentro, solo tienes que buscarlo en tu interior.

 

   9. ¿Qué nivel de compromiso tienes ahora contigo mismo y con tus objetivos? El compromiso es otro aspecto que también has empezado a trabajar y has comprobado como éste es una forma de encontrar la congruencia para que lo que dices, lo que haces, lo que sientes y lo que piensas se alineen y obtengas la mejor versión de ti mismo en cada momento.

 

   10. ¿Cómo te sientes después de estas semanas? Has generado cambios con tus acciones y ahora empiezas a descubrir el poder que tienes dentro de ti, es el poder de elegir el destino de tu vida.

 

   Por último, después de este viaje que decidiste empezar hace unas semanas, te invito a que elabores una lista de agradecimientos en la que aparezca aquello que te gustaría agradecerte a ti y lo te gustaría agradecer a los demás. Los agradecimientos para ti, háztelos en voz alta, reconócete el mérito de tu trabajo y de tu esfuerzo. Para los agradecimientos a los demás, te invito a que se lo digas a esas personas directamente, será tu regalo a su apoyo incondicional y a ti te llenará de energía.

 

   Para terminar, la pregunta de reflexión que te lanzo es la siguiente ¿quién eres ahora? Repítetela cuantas veces creas necesario y encontrarás tu esencia. Solo tu puedes definirte.

 

   Has llegado al final de este camino y empiezas uno nuevo, de ti depende cuidar tu árbol de los deseos,es tu responsabilidad, para que crezca desde unas fuertes raíces hasta unos frutos excelentes. Es tu árbol, es tu vida. Vívela tu.

 

Ha sido un honor caminar a tu lado. Gracias.

daniferran@gmail.com

 

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jue

11

feb

2016

Plan de acción

   Siguiente parada en tu viaje y en el cuidado de tu árbol de los deseos. Hoy el trabajo se sitúa en las ramas, es decir, el plan de acción, que dará como consecuencia de todo tu trabajo anterior, añadiendo tu puesta en marcha, los frutos de tu dedicación y esfuerzo.

 

   Para llegar hasta aquí, la semana pasada trabajaste con tus creencias y tu diálogo interior. Sigue poniendo el foco en tus creencias para instaurar los nuevos hábitos que te acerquen a tu objetivo.

 

   Todo lo anterior es la base para establecer un plan de acción que se ajuste a lo que tu quieres y elijas. Cada elección será una nueva oportunidad de aprender.

 

   Antes de comenzar con el plan de acción, hay algunas cuestiones previas que puedes plantearte:

¿Qué es para ti el éxito en tu objetivo?, ¿qué es para ti el fracaso en tu objetivo?. ¿Cómo te desenvuelves en el éxito? ¿y en el fracaso?. De nuevo estas definiciones te ayudarán a entender la forma en la que afrontas tus acciones y les das valor.

 

   Al iniciar un plan de acción, tomarás decisiones y, éstas, como ya viste, darán como consecuencia resultados (eso es lo que son realmente el éxito o el fracaso, resultados). Puedes medirlos en clave de éxito o fracaso, siempre que seas consciente de que el éxito es aquel resultado que te acerca a tu objetivo y el fracaso no es más que un resultado que no esperabas encontrar y del que puedes extraer un gran aprendizaje.

 

   Ambos son necesarios, puesto que del éxito obtendrás nuevos hábitos y capacidades adquiridas y, del fracaso, encontrarás la oportunidad de mejorar cada una de tus acciones anteriores hasta alcanzar aquella que mejor resultado te aporte. Por lo que, no es tanto un éxito o un fracaso, sino más bien un resultado deseado o mejorable (éxito y fracaso son dos conceptos a los que hemos dotado de un carga emocional totalmente distinta y desvinculada de lo que realmente podemos extraer de ellos).

 

   Así pues, es el momento de establecer los pasos necesarios que quieres seguir para alcanzar tu objetivo. Es ahora cuando tu deseo deja el plano de los sueños para empezar a materializarse. ¿Alguna vez habías llegado hasta aquí con el trabajo previo que estás haciendo?. Para ello, algunas preguntas que podrían ayudarte podrían ser las siguientes:

 

   1. ¿Es realmente tu objetivo lo que quieres conseguir? Verifica tu objetivo para que esté alineado con tus valores, tus creencias, tus acciones y tus emociones. Con tu objetivo alineado, el trabajo será más completo y congruente.

 

   2. ¿Cuándo quieres conseguir tu objetivo? A partir de ahora empezarás a poner fechas tanto a tus metas de proceso como a tu meta objetivo. Poner fechas significa darle forma, establecer compromisos contigo mismo y responsabilizarte de tu objetivo.

 

   3. ¿Qué pasos intermedios o acciones quieres dar para llegar hasta tu objetivo final? Pautar los pasos te dará mayor conciencia de tu objetivo. Al igual que antes, indica fechas de esos pasos intermedios. Las acciones que emprendas podrán cambiar tanto como lo creas conveniente, teniendo clara la meta de objetivo, cualquier modificación que hagas será posible bajo el prisma de tu compromiso contigo mismo, siendo congruente y asertivo.

 

   4. ¿Qué has hecho hasta ahora y qué te ha impedido obtener los resultados deseados? Es una doble pregunta que te sitúa de nuevo en el punto de partida y en el que analizas aquellas acciones que no te han dado los resultados adecuados para alcanzar tu objetivo, empezando a plantear alternativas más efectivas.

 

   5. ¿Qué obstáculos encontrarás en tu camino hacia el objetivo? De esta forma, centrarás tu atención en las soluciones a los posibles problemas.

 

   6. ¿Qué recursos necesitarás para superar tanto los obstáculos como para dar los pasos que quieres dar? ¿Cómo puedes obtener esos recursos? Con ello, empezarás a comprobar si es necesario que adquieras o potencies alguna de tus habilidades o recursos para sentirte capaz de conseguirlo y, de esa forma, llegues a tu objetivo.

 

   7. ¿Quién tiene el control de cada una de las acciones que quieres emprender? Algunas de las acciones que te plantees dependerán directamente de ti y, otras, no. En las que dependen de ti, pondrás toda tu energía y te sentirás pleno de recursos y, en las que no, tratarás de ampliar la zona de acción o influencia para obtener el mejor resultado posible para ti.

 

   8. ¿Qué opciones y acciones darían el mejor resultado? ¿Qué más podrías hacer? Aquí amplias tu respuesta de los pasos que quieres dar; sería una lluvia de ideas a través de la cual saldrán nuevas oportunidades (esta lluvia de ideas habría que pasarla por el fltro del soñador, el realista y el crítico- la teoría de la Imaginería de Disney es una herramienta muy útil).

 

   9. ¿Qué ayudas necesitas en tu camino? Es probable que necesites apoyo o ayuda de personas cercanas a ti o bien para que te brinden su colaboración o bien para que conozcan cuánto de importante es objetivo para ti y sean una potencialidad más a sumar y no un saboteador que te reste energía.

 

   10. ¿Satisface tu plan de acción tus necesidades? Es la última pregunta que podrías hacerte para comprobar que tu plan de acción se ajusta lo que realmente quieres, estás dispuesto a asumir y con el que te comprometas en plazos y en energía.

 

   Con este decálogo de preguntas inicias un plan de acción que te irá acercando a tu objetivo y con el que irás dando pasos reales para convertir tus buenos propósitos en hábitos de tu nueva vida.

 

   Para finalizar, te invito a que elabores esa lista de pasos, te tomes tu tiempo para establecer fechas, recursos, analices posibles obstáculos y te focalices en las soluciones. Cualquier idea que te surja será una opción más y, de nuevo, como en todo tu proceso, la elección depende ti.

 

   Además, te lanzo la siguiente pregunta, ¿qué supone para ti comprometerte contigo mismo?

 

Estás muy cerca del final, ¡sigue apostando por ti!

daniferran@gmail.com

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jue

04

feb

2016

Creencias limitantes y creencias potenciadoras.

   Una semana más llegas a tu momento de reflexión y trabajo personal. Te invito a que sigas adelante con tus aprendizajes, los últimos fueron la elaboración de las listas y la revisión de tus motivaciones.

 

   Hoy comprobarás si hay algo que te esté limitando en tu camino e identificarás todo aquello que te potencia para alcanzar tus metas.

 

   De nuevo, lo primero es establecer una definición de lo que es una creencia. ¿Qué es una creencia para ti?

¿Cómo definirías tus creencias?

 

   Una creencia es una generalización que asumimos como cierta, asociada a una experiencia, a una emoción y a un comportamiento (el trabajo con creencias en coaching es tan potente como profundo, puesto que una creencia es un nexo de unión entre nuestros valores y nuestras acciones. Al estar definidas por nuestro lenguaje, son una programación que dará resultados muy distintos dependiendo de qué creencia se instale y cómo se haga. Normalmente viene definida con la fórmula "yo creo que soy..." o "yo no soy..." Entroncan directamente con nuestros valores y proyectan nuestras acciones).

 

   Lo más importante para la consecución de tus objetivos es que identifiques tus creencias. Algunas serán limitantes y, por tanto, tendrás que analizar de dónde viene esa limitación para poder, si quieres (puede que haya creencias que no estés dispuesto a cambiar, eso depende de ti), transformarlas en potenciadoras. Y otras, serán creencias potenciadoras, aquellas que te reafirman en cada uno de tus pasos.

 

Creencias limitantes.

 

   Son aquellas creencias que, ya sea por una influencia externa o por un diálogo interno, has interiorizado como aspectos que condicionan tus acciones. Para identificar estas creencias cuentas con una serie de preguntas que podrían ser las siguientes:

 

   · ¿Qué te está impidiendo alcanzar tu objetivo? Aquí pueden aparecer múltiples respuestas y algunas de ellas podrían ser creencias limitantes.

 

  · ¿Mereces conseguir tu objetivo? y ¿cuál es grado de merecimiento? Si encuentras alguna creencia limitante respecto de tu merecimiento es probable que, de nuevo, aparezcan saboteadores internos que te impidan alcanzar lo que quieres. La resistencia al cambio es un factor a tener en cuenta, puesto que si tu objetivo no está alineado con tus valores y creencias, éste se verá afectado.

 

   · ¿Crees que puedes conseguir lo que quieres? Si tu objetivo está bien definido, será un reto que podrás asumir, tan importante como para poner toda tu energía en él y tan alcanzable como para que tus creencias potencien tu camino.

 

   · Por último, ¿cuánto merece la pena tu objetivo?. De nuevo pueden aparecer dudas frente a la consecución de tus metas por alguna causa que te esté limitando y te excuses con frases como "en realidad no es tan importante", "no importa si lo consigo", "me conformo con no ir a peor" (son ejemplos). Detrás de estas afirmaciones hay todo un mundo de creencias que puedes trabajar si lo consideras oportuno y cuando estés preparado para ello (puede que te aparezcan creencias en las que no quieras entrar o bien porque no estés preparado o porque son realmente potentes para ti).

 

Creencias potenciadoras.

 

   Depende de ti elegir tus creencias y convertirlas en potenciadoras. Para ello, es fundamental tener en cuenta el poder del diálogo interior. ¿Qué me digo?, ¿cómo me lo digo' y ¿cuándo me lo digo?. Para el cambio de una creencia limitante a una potenciadora, podrías establecer preguntas como las siguientes:

 

   · ¿A quién destruye esa creencia? Con ello tomarás conciencia de que la creencia es tuya, tu la creaste (atendiendo a condicionantes como el entorno o la experiencia, entre otros) y tu puedes cambiarla.

 

   · ¿Qué beneficio obtienes con esa creencia? Toda creencia tiene detrás un propósito, descúbrelo para poder darle el valor que se merece, sacar lo positivo de esa creencia y cambiar el aspecto a mejorar.

 

   · ¿De qué te está protegiendo esa creencia? De nuevo, analizas el propósito para comprobar si realmente es algo que quieres cambiar.

 

   · ¿Qué es lo que realmente te da miedo para que decidas mantener esa creencia? Esta pregunta te llevará a un lugar mucho más profundo, como es el mundo de tus valores e, incluso, al de tu identidad (recuerda que el ritmo de tu proceso lo marcas tu, solo analizas aquello que tu decidas).

 

   · Una última pregunta podría ser, ¿en qué vas a creer a partir de ahora?. Si una creencia es una experiencia asociada a una emoción y a un comportamiento, establece un nuevo hábito y repítelo para enfatizar esa nueva creencia que quieres interiorizar y que quieres que te acompañe a partir de ahora. 

 

   Analiza tus creencias y pásalas por el filtro de tu diálogo interior y tu experiencia para que, de esta forma, seas consciente de qué es lo que estás asumiendo como cierto. Si te limita y quieres cambiarlo, actúa y, si te potencia, mantén el hábito que te ha llevado hasta ahí.

 

   Para finalizar, te invito a que durante estos días pongas atención en tus creencias y en tu diálogo interior, anota las veces que te descubres hablándote, cómo es ese diálogo y si es limitante o potenciador.

 

   Por último, te lanzo una doble pregunta para que te descubras pensando, ¿hasta cuándo estás dispuesto a vivir con ese miedo que te limita? y ¿qué supondría para ti liberarte de ese miedo?.

 

¡Enhorabuena por seguir en tu camino!

daniferran@gmail.com

 

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jue

28

ene

2016

Motivación

   Tras las dos primeras semanas de trabajo personal, llegas a la parte de la motivación. 

 

   Una vez que has definido tu objetivo y le has dado forma, ¿has analizado tus respuestas para posicionarte en el punto de salida? ¿Tienes claro dónde quieres llegar? ¿Estás empezando a trabajar con la responsabilidad?

 

   Entonces, hoy analizarás tu motivación.

 

¿Qué es la motivación para ti? Es importante que definas los conceptos respecto de tu mapa mental, ya que el lenguaje que utilices es el que estructurará tus creencias. 

 

   Cuando ya tengas establecida esa definición y sea algo con lo que te identificas, tendrás los elementos necesarios para encarar tu objetivo. Cada objetivo que te plantees tendrá su propia motivación.

 

   ¿Qué es la motivación? La motivación es aquello que te mueve. Son las razones verdaderas que te llevan a conseguir algo. Tras los "por qué" haces las cosas, están los "para qué" y, es aquí, donde encontrarás esa motivación en cada momento. Si bien es cierto que preguntar "por qué" te dará una visión global de tu objetivo, los "para qué" van a la raíz de tu inspiración. 

 

   En el árbol que estás cuidando cada semana con estos momentos de reflexión, la motivación es la sabia que nutre tu árbol. Es el alimento para que ese deseo se transforme en una realidad. Es el nexo de unión entre las raíces (creencias, valores) y las ramas (las acciones que emprendas para poner en marcha cambios en todos los niveles). Todo ello dará los frutos, los resultados a todo tu esfuerzo y dedicación


   La motivación es algo que te nace dentro y que  puede responder a preguntas como las siguientes:

 

   ¿Para qué es importante tu objetivo para ti? Aquí descubrirás qué tiene ese objetivo que lo hace tan importante para ti como para que quieras poner toda tu energía en él.

 

   ¿Para qué quieres conseguir tu objetivo? Te dará una visión real de lo que significa para ti, del valor que le das a tu objetivo, a asumir tu responsabilidad en este proceso y dar los pasos necesarios para llegar a él.

 

   ¿Qué es lo que realmente te mueve para avanzar hacia lo que quieres? Aquí aparecerán esas razones verdaderas, limpiando tus respuestas de las posibles excusas que ofrece responder a una pregunta como ¿por qué quieres esto?. La motivación va más allá de esa justificación, enlaza directamente con las raíces, es decir, con tus valores, lo que para ti es importante.

 

   ¿Qué es lo que te hará seguir adelante en los momentos de dudas? De nuevo descubrirás como tu objetivo va más allá de unas acciones emprendidas, tu objetivo no se sitúa solo en el plano de los comportamientos y actitudes que elijas, sino que llega hasta lo más profundo de ti.

 

   ¿Realmente es lo que quieres? Esta sería una pregunta que podría verificar todas tus respuestas anteriores, ya que si tu objetivo no es concreto ni claro o tienes dudas sobre qué te mueve para conseguirlo, aparecerán los saboteadores internos (diálogo interno, creencias limitantes, autoexcusas o incongruencias) que te harán replantearte tus proyectos.

 

   Así pues, la motivación es algo que tienes dentro, porque son las razones que te mueven y las que tendrás muy presente en los momentos más difíciles de tu camino y de las que disfrutarás en los momentos en los que todo se esté alineando. En ambos casos, potenciarán tus acciones.

 

   ¿Puede haber personas, situaciones o acciones que sumen o resten en tu motivación? La motivación, entendido como aquello que te mueve para conseguir algo, será siempre máxima porque nace de ti; sin embargo, pueden aparecer personas, situaciones o acciones que influyan, no en tu motivación, más bien en el nivel de compromiso con tu objetivo. Es una sutil diferencia, pero que tu motivación sea siempre máxima depende de ti (teoría de la motivación autodeterminada expuesta por Deci y Ryan, 1985; teoría que habla de los aspectos intrínsecos y extrínsecos tanto de la motivación como de la desmotivación), ya que son tus motivos, lo que para ti es realmente importante de ese objetivo.

 

   Lo que aparezca en tu entorno y en el de tu objetivo, variará el nivel de compromiso solo en la medida en la que tu lo permitas. Así surgirán preguntas como:

 

   ¿Es tu entorno el que te limita o son tus creencias frente a tu objetivo las que lo hacen? Aquí de nuevo valorarás si te excusas para no tomar la responsabilidad en tu objetivo.

 

   ¿De quién es el objetivo, tuyo o de tu entorno? En la medida que tus motivaciones para con tu objetivo sean fuertes y firmes, podrás recibir las opiniones o las situaciones que te llegan de tu entorno como información valiosa (feedback) para seguir actuando bajo tu responsabilidad. ¿Qué tienen que ver contigo las opiniones de los demás frente a tu objetivo? Y ¿frente a ti?.

 

   ¿Conoces qué derechos tienes frente a tu vida y a tus objetivos? Serían los derechos asertivos (aquellos derechos que te permiten desarrollarte como persona individual en todos los planos sin dañarte a ti ni dañar a los demás) que cada persona tiene frente a sí mismo y para con los demás. Con ello descubrirás a qué te das permiso y qué valoras de ti para conseguir lo que quieres. 

 

   Con todo ello, la motivación es lo que te ayudará en todo momento a tener claro el punto de llegada.

 

   Como resumen del análisis que has hecho de tu motivación, te invito a que elabores dos listas, por un lado, una en la que establezcas tus motivaciones para con tu objetivo; puedes empezar esa lista con la frase "quiero conseguir mi objetivo para...". Y la segunda lista, es una lista de los derechos que tienes frente a ese objetivo, puedes empezar con la frase "tengo derecho a...", aspectos que consideres fundamentales y que entroncarán muy directamente con tus valores.

 

   Para terminar, te lanzo una doble pregunta a modo de reflexión, ¿qué derecho o derechos te has negados a ti mismo hasta este momento sobre tu objetivo? ¿Qué es lo que no te has permitido ser, hacer u obtener para alcanzar lo que ahora mismo quieres?.

 

Sigue caminando para liberar todo tu potencial.

daniferran@gmail.com

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jue

21

ene

2016

¿Dónde estás y dónde quieres llegar?

   ¡Bienvenido a esta segunda parada de tu camino! ¿Ya has definido tu objetivo? ¿Lo has añadido a tu dibujo del árbol de tus deseos? Te invito a que continúes con ello.

 

   En esta segunda parada, analizarás desde dónde partes en tu objetivo y hasta dónde quieres llegar.

 

¿Desde dónde partes?

 

   Esta cuestión te llevará a la zona de salida desde la que irás avanzando para llegar a ese punto deseado. Para ello, lo primero es que tengas muy claro cuál es tu objetivo. Recuerda los requisitos de un objetivo, cuanto más concreto y específico sea más precisos podrán ser los pasos que des.

 

   Las preguntas fundamentales en este apartado serían las siguientes:

 

   1. ¿Es realmente tu objetivo importante para ti? Aquí es importante que analices el nivel de compromiso respecto de tu objetivo y si estás dispuesto a asumir tanto los riesgos como los beneficios de conseguirlo. Si tu objetivo es importante para ti, si verdaderamente lo es y tienes voluntad de cambio, muéstrate abierto para recibir toda la información que tus respuestas te presenten. Es probable que sientas una resistencia al cambio y, en ese momento, el valor que le des a tu objetivo será lo que te ayudará a vencer esa resistencia.

 

   2. Respecto de tu objetivo, ¿qué es lo que has hecho hasta ahora para conseguirlo? Aquí es realmente donde te sitúas en el presente, analizando los pasos que has dado hasta el momento, qué te ha dado resultados positivos (para mantenerlos) y qué aspectos no te dieron los resultados que esperabas (de estos puedes extraer conclusiones para aprender qué caminos has probado y cuáles ya no son una opción para ti).

 

   3. De lo que has hecho hasta el momento, ¿qué habrías hecho diferente?. Te dará una perspectiva de aquello de lo que no obtuviste los resultados que esperabas para apreciar los detalles que, en este momento, puedes mejorar.

 

   4. De lo que has hecho hasta ahora y te dio resultados positivos, ¿qué quieres mantener en tus próximos pasos? Te ayudará a entender que tienes capacidades y habilidades que te son útiles y muy válidas para alcanzar este o cualquier otro objetivo que te plantees.

 

   5. Por último en este apartado, ¿qué necesitas (capacidades, habilidades, recursos, apoyos o, de qué quieres alejarte) para empezar el camino? Con este análisis descubrirás si es necesario que adquieras alguna nueva habilidad, desarrolles alguna capacidad o instaures algún nuevo hábito, así como plantearte qué apoyos, personas o cosas materiales necesitas que te acompañen y de qué necesitas alejarte (los sumideros de energía restarán en tu capacidad de concentración y de esa focalización fundamental; esos sumideros de energía pueden ser personas, lugares, objetos, situaciones o incluso, comportamientos propios que creas conveniente cambiar).

 

   ¿Dónde quieres llegar?

 

   El destino es fundamental para empezar a plantear esos cambios. El rumbo que decidas tomar en cada momento, es decir, los pasos que des podrán variar según las elecciones que hagas pensando en cuál será el camino más adecuado para ti (esas decisiones te corresponden a ti), pero el destino, el estado deseado con que te sentirás pleno y satisfecho con la consecución de tu objetivo, será tu referente, el punto en el horizonte al que mirar y focalizar esa energía. Así pues, aquí las preguntas podrían ser las siguientes:

 

   1.¿Cómo sabrás que has conseguido tu objetivo? Un objetivo ha de ser medible y una buena forma de validar tu camino es comprobar que esas metas proceso y esas metas objetivo las vas alcanzando. Los pasos pueden variar, tanto como creas conveniente.

 

   2. Una pregunta que enlaza con la anterior podría ser ¿con qué medición te sentirías satisfecho? Para alcanzar tu objetivo habrá aspectos que dependerán de ti y otros no, lo que puede hacer que el resultado final no sea el que en un primer momento te planteaste, pero ¿con qué resultados realmente estarías satisfecho y sentirías que has alcanzado tu objetivo?

 

   3. ¿Cómo te sentirás cuando lo hayas conseguido? Es importante que visualices los detalles de tu objetivo, ya que de esta forma, empezarás a crear en tu neurología esos surcos que alinearán tus acciones, tus capacidades, tus valores y tus emociones hasta hacer real lo que ahora te planteas como el objetivo a conseguir.

 

   4. ¿Qué te gustaría ser, hacer u obtener cuándo hayas conseguido tu objetivo? Aquí analizarás cómo al alcanzar tu objetivo, has generado cambios en tu interior (ser) que se apreciarán en el exterior (hacer, tus comportamientos y tener, aquello que has obtenido de tu proceso). Te dará una dimensión más amplia de tu camino.

 

   5. Por último, durante ese viaje tendrás que hacer elecciones (recuerda que no hacer nada es una elección más) y, con cada elección estás seleccionando opciones. Cada opción tendrá consecuencias, por lo que la pregunta que podrías plantearte es doble, ¿qué te hace elegir una opción frente a otra u otras? y ¿estás dispuesto a asumir el precio de cada decisión?. Con la primera pregunta descubrirás las verdaderas razones de tus elecciones y con la segunda asumirás la responsabilidad de tu camino; tu camino es tuyo y te pertenece solo a ti. Otras personas de tu entorno podrán darte su opinión o sus consejos, que será información valiosa, pero tu decides qué haces con esa información. Toma la responsabilidad de tus decisiones y elige tu camino.

 

   Con estas preguntas puedes empezar a perfilar los puntos tanto de partida como de llegada para tu objetivo. Es un aprendizaje para ti y cualquier detalle en tus respuestas te está trayendo información.

 

   Así terminas esta segunda parada. ¿Cómo te encuentras en este momento? ¿Qué te llevas de estas reflexiones?.

 

   Para finalizar, durante los próximos días puedes analizar tus anotaciones, añadir lo que consideres o eliminar lo que no te sirva y, si eliminas algo, ¿para qué lo eliminas?.

 

   Como reflexión final te lanzo la siguiente pregunta ¿qué significa para ti responsabilizarte de tus elecciones?

 

Sigue tu camino y avanza hasta el siguiente nivel, ¿seguimos?.

daniferran@gmail.com

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jue

14

ene

2016

Definiendo objetivos.

   Una vez que has decidido iniciar este viaje por tu árbol de los deseos (¿ya has empezado a dibujar tu árbol?), el primer paso es establecer el objetivo en el que te vas a centrar.

 

   En una entrada anterior ya hablé sobre los requisitos que ha de tener un objetivo para poder trabajar con él (si quieres leerlo, puedes pinchar en el siguiente enlace http://bit.ly/1wHzjlM). Por ello, en esta ocasión me centraré en otras particularidades de lo que supone establecer objetivos.

 

   Al comenzar el año aparecen los buenos propósitos, hacemos planes sobre lo que queremos conseguir cada año. Muchos de esos planes se quedan a la mitad o los abandonamos, pero si realmente quieres llevarlos hasta el final, es importante que tengas presentes las siguiente premisas:

 

   · Focalización. La focalización te servirá para establecer uno o dos grandes objetivos con los que quieras trabajar. Focalizar es poner toda tu atención y tu energía en eso a lo que te quieres dedicar hasta alcanzarlo. Generalmente al inicio de cada año, hacemos muchos planes para lo que queremos conseguir durante el año; sin embargo, muchos de esos planes los abandonamos a lo largo de los meses y eso supone una gran pérdida de energía que nos debilita en nuestro camino hacia el resto de objetivos. Así pues, si consigues focalizar toda tu energía en uno o dos grandes objetivos (independientemente de que tengas objetivos menores, no en importancia, sino en la energía requerida), habrás obtenido una gran ventaja para encarar con mayor eficacia todos tus retos. Aquello en lo que te focalizas, es aquello que se expande.

 

   · ¿De dónde nace tu objetivo? Al plantearte un objetivo, éste puede nacer desde dos puntos de partida: uno es desde el amor y otro es desde el miedo. Si tu objetivo nace desde el miedo, lo que estarás planteando es alejarte de algo que no quieres (si estás en un proceso de coaching y no sabes lo que quieres, pero sí que sabes lo que no quieres, es un punto de partida desde el que iniciar los cambios, pero como planteamiento de objetivos, es más efectivo que nazca desde el amor), con lo que la formulación del objetivo perdería uno de sus requisitos fundamentales y es que esté formulado en positivo. Sin embargo, si nace desde el amor, que sea algo que realmente quieres conseguir, entonces aparecerá esa focalización, concentrando toda tu energía en poner lo mejor de ti. En este caso, la motivación, es decir, aquello que te mueve para conseguir lo que buscas será tan potente que harás todo lo que dependa de ti para llegar a ello y nacerá desde la parte más profunda de ti y, cuando algo te nace desde el corazón, pones todo tu empeño y tu dedicación. Consigues la excelencia.

 

   · El lenguaje estructura el pensamiento. Nuestras creencias, aptitudes, actitudes, habilidades, recursos y, sobre todo nuestros pensamientos, están estructurados por el lenguaje. Así como organicemos este apartado, obtendremos unos resultados u otros. En lo que respecta a un objetivo, caben tres posibilidades: querer conseguir algo; deber conseguir algo; tener que conseguir algo. En los tres casos, plantearé un objetivo y, poniendo como ejemplo uno de los buenos propósitos más extendidos con el inicio del año sería, "quiero hacer ejercicio",  "debo hacer ejercicio" o "tengo que hacer ejercicio". En los tres, el objetivo es el mismo; sin embargo, la forma en la que establezco mi lenguaje para que mi neurología me ayude, es totalmente distinta. En los tres, me estoy programando neurólogicamente para mi objetivo, pero con los dos últimos, estoy creando una sensación de obligación, es decir, ese lenguaje me lleva a plantear el objetivo desde el miedo. En el primer caso, "quiero hacer ejercicio", mi neurología lo interpreta como una elección propia y voluntaria, nace desde el amor y toda mi energía se empezará a focalizar en lo que mi lenguaje empieza a crear (el lenguaje puede ser magia blanca o magia negra, tu decides). A partir de aquí, la forma en la que me hable y cómo lo haga, cómo me motive o me sabotee a mi mismo, generarán resultados muy distintos (esto es lo que se llamaría diálogo interior).

 

   · Planteamiento de metas de proceso y metas de objetivo. Recursos. Un objetivo, sea del tipo que sea, tendrá metas intermedias que te servirán para ir comprobando en qué parte del camino estás y de si el plan de acción que planteas es el adecuado o si es necesario modificarlo, ampliarlo o mantenerlo. Estas metas intermedias son las metas de proceso, son las que ayudan a que el objetivo sea medible y tangible, además de un aporte de motivación y señal de que estás en el camino que es mejor para ti. Y luego estarán las metas de objetivo, es decir, la consecución misma del objetivo. Estas metas de objetivo son el fin último del plan de acción, aunque también pueden establecerse modificaciones, puesto que en muchas ocasiones, emprenderás objetivos cuyo resultado final puede que, en alguna o varias partes, no dependan directamente de ti, así pues, tus metas de proceso serán sobre aquellas partes que sí depende totalmente de ti o en las que puedes influir y la meta de objetivo tendrá que recalcularse y valorarse desde todos los aspectos, los que dependen de ti y los que no. Este establecimiento de metas supone una toma de conciencia de la responsabilidad que cada uno tiene respecto de su objetivo.

 

   · Desvincúlate del resultado. Actúa y déjalo ir. Este apartado enlaza directamente con el anterior, puesto que en ese objetivo habrá ciertos aspectos que no dependerán de ti, desvincularse del resultado te liberará de la necesidad de conseguirlo. Esta última premisa resume todas las demás, ya que cuando actúas sin que haya necesidad por tu objetivo, sino fluyendo, consigues que todos tus recursos, habilidades y capacidades saquen lo mejor de ti y, con ello, lo que eres, lo que haces, lo que dices, lo que piensas y lo que sientes, se alinea para llevarte hasta el punto en el que deseas estar (la congruencia es la base del camino).  Tu objetivo es importante para ti y, por eso quieres conseguirlo; sin embargo, el desapego al resultado hará que te focalices en las acciones que quieres tomar, en los cambios que quieres introducir y modificarás tu lenguaje respecto de tu objetivo. Actúa para conseguir lo que quieres, actúa como si ya lo hubieras conseguido, déjalo ir y empezarás a fluir hasta alcanzar el resultado más óptimo. 

 

   Para finalizar esta primera parada de tu viaje, te invito a que, durante estos días hasta el siguiente post, establezcas tu objetivo (según los requisitos fundamentales). Analiza desde dónde nace y, como reflexión, te lanzo la siguiente pregunta ¿qué va a suponer para ti alcanzarlo?.

 

¡Te espero en la siguiente entrada del blog!

daniferran@gmail.com

 

 

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jue

07

ene

2016

El árbol de los deseos.

   Empieza un nuevo año y, con él, los buenos propósitos que cada uno de nosotros nos marcamos como objetivos que queremos conseguir durante estos próximos doce meses.

 

   Si realmente quieres conseguir lo que te propones, te invito a seguir esta serie de entradas en mi blog.

 

¿Qué es el árbol de los deseos?

 

   El árbol de los deseos nace como una iniciativa en la que, a lo largo de 6 post (uno cada semana), te acompañaré en un viaje tan emocionante como positivo y, si tu quieres, cambiarás tu mundo. Todo lo que suceda a lo largo de estos meses será mérito tuyo, tus logros, tus avances, la elección de tu camino y las acciones que decidas emprender y, por último, la consecución de aquello que de verdad quieres en tu vida. Todo dependerá de ti y será un placer acompañarte en ese camino de autoconocimiento y realización.

 

   El árbol es el símbolo a través del cual identificarás tus objetivos para el nuevo año y, como un árbol, tendrá diferentes etapas de crecimiento. El árbol necesita unas raíces fuertes que serán tus valores, tus creencias frente a ese objetivo. También tendrá un tronco, robusto y unas ramas que marcarán la dimensión de tus logros, serán tus acciones y, por último, aparecerán las hojas, el fruto de tu esfuerzo, la recompensa a tu trabajo personal y la satisfacción por lo conseguido.

 

   Es un viaje fascinante en el que descubrirás mucho sobre ti, tus fortalezas, tus miedos o debilidades que transformarás en potencialidades que te impulsarán hasta tu objetivo, encontrarás oportunidades donde puede que antes percibieras amenazas. Cada elección que hagas será una oportunidad.

 

   Descubrirás algo realmente importante y es que siempre tuviste dentro de ti todo lo necesario para alcanzar tus metas, tus sueños.

 

   Aquí empezarás a darle forma a esos deseos porque un deseo sin acción es solo un sueño. Lo que hará que conviertas tu deseo en realidad serán tus elecciones y decisiones y ponerte en marcha depende ti. En el camino establecerás los pasos que quieras dar y estés dispuesto a asumir para alcanzar los objetivos intermedios y la meta final y en ese camino pondrás toda tu energía y tu motivación porque es algo tuyo, que nace de ti y será para ti.

 

¿Cómo se utiliza?

 

 

   Este viaje que decides empezar es un aprendizaje y será fruto de tu constancia y tu la energía que inviertas en ello. Busca un hueco para dedicártelo a ti, estos momentos son tuyos, en los que te centrarás y concentrarás en sacar el mayor partido de ese aprendizaje, para que realmente los cambios que quieres en tu vida los hagas realidad. Juega al 100%, es decir, es un ejercicio de honestidad y sinceridad, de humildad y reencuentro con tu esencia.

 

   Tómate un momento para buscar las verdaderas respuestas a tus preguntas. Algunas te llevarán a lugares en los que, puede que no estés preparado para afrontar y, otras, te abrirán un mundo nuevo y te acercarán a lo que buscas. Coge papel y lápiz para anotar lo que consideres oportuno, alguna reflexión, algún pensamiento, algo que te llame la atención y aprovecha cada instante que te dediques.

 

    Durante el viaje, al inicio de cada día repasarás tu trabajo personal y, al final del post, te sugeriré pequeñas ideas de trabajo o preguntas a modo de reflexiones para que juegues y, a través de esos juegos, sigas avanzando.

 

   Tocarás partes superficiales de ti como tus comportamientos y habilidades y, partes más profundas, como tus creencias o tus valores.Todo lo que obtengas de este viaje será mérito tuyo.

 

   Te lo mereces, regálate estos momentos.

 

 

¿Qué partes tiene esta iniciativa?

 

   Cada uno de los 6 post tratará una parte de ese árbol, que te servirá de ayuda en tu camino. Las entradas serán los siguientes:

   1. Establecimiento de objetivos. (14-1-16 fechas de publicación).

   2. Dónde estás y dónde quieres llegar. (21-1-16).

   3. Motivación. (28-1-16)

   4. Creencias limitantes y creencias potenciadoras. (4-2-16)

   5. Plan de acción. (11-2-16)

   6. Aprendizajes. (18-2-16)

 

¿Será esto un proceso de coaching?

 

   Esta iniciativa no pretende ser un proceso de coachig como tal (si realmente quieres iniciar un proceso real de coaching o quieres saber más sobre qué es el fitness coaching, ponte en contacto conmigo en daniferran@gmail.com), sino más bien el inicio de un camino hacia el cambio para que consigas llegar de tu estado actual, en el sientes que hay algo que quieres cambiar, hasta el estado deseado, siendo el comienzo de esos cambios y para, posteriormente, hacerlos permanentes, duraderos y positivos para ti.

 

   En un proceso de coaching, el coach, tiene todas las preguntas (un coach no da consejos, sugerencias, opiniones ni juicios de valor, solo trata de abrir caminos a través de las preguntas) y el coachee todas las respuestas (esto es lo realmente importante en un proceso de coaching, la persona y sus aprendizajes) y en esta iniciativa lanzo información, aporto alguna herramienta y expongo preguntas como pequeños fragmentos de lo que realmente es un proceso de coaching. 

 

   Un proceso de coaching va más allá de esta iniciativa, pero sí que con esto se abre un camino nuevo de reflexión para que sientas que el poder de cambiar tu mundo y liderar tu vida lo tienes tu. 

 

   Para finalizar esta presentación, te propongo que empieces a dibujar tu árbol de los deseos (en un folio, una hoja, en un cuaderno, donde quieras, para que a lo largo de estos meses, vayas pudiendo anotar en él lo que desees) para que lo tengas presente y visual y, te lanzo la siguiente pregunta para ti ¿qué quieres aprender de ti durante este viaje?.

 

¿Quieres empezar tu viaje?

Será un honor acompañarte.

daniferran@gmail.com

 

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mar

16

jun

2015

¿Qué ha supuesto tu entrenamiento para ti?

   Dentro de unas semanas llega el verano y, con él las vacaciones para muchos y un tiempo de descanso para otros.

 

   Tras un largo periodo asistiendo a tu instalación deportiva a entrenar, ya fuera en el gimnasio o cualquiera de las actividades dirigidas, has llegado a tu objetivo. 

 

   El verano supone para muchos el final del entrenamiento, ya que con el buen tiempo y las vacaciones, surgen otras prioridades.

 

   Por ello, escribo este post a modo de reflexión de lo que ha supuesto dedicarte un espacio de tu tiempo y tu esfuerzo durante todos estos meses de entrenamiento.

 

   La reflexión está dividida en 3 bloques que responden a 3 preguntas: el cuerpo que responde a la pregunta ¿qué quiero?, la mente referida a la pregunta ¿cómo puedo lograrlo? y la parte emocional atendiendo a la pregunta ¿qué experiencia estoy buscando?. Tres partes que, alineadas y conectadas de forma eficaz y eficiente, dan como resultado un viaje inolvidable, el autoconocimiento y la canalización de todo nuestro potencial. ¿Empezamos?

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mar

24

mar

2015

Las 5 claves para sentirte mejor

Una de mis claves para sentirme mejor
Una de mis claves para sentirme mejor

   Uno de los objetivos personales que tenemos en nuestra vida es el de sentirnos mejor. Cuando tengo una conversación personal con alguien que está interesado en invertir sus esfuerzos en realizar un entrenamiento personal y surge la pregunta de ¿para qué quieres entrenar?, una de las respuestas más interesantes es la de “para sentirme mejor”. Por este motivo escribo este post en el que expongo 5 claves para sentirse mejor. Puede que hubiera más claves o que algunas de las que expongo no tengan la suficiente importancia para ti; a pesar de ello, mi principal objetivo con estas ideas fuerza es el de lanzar una reflexión para todos aquellos que hayais decidido llegar hasta aquí (aprovecho ahora para agradecer a todas las personas que en algún momento me han regalado su tiempo y su confianza en alguna de esas conversaciones ya sean más profesionales o más personales, de ahí nace este post y, por tanto el mérito es de todas esas personas, yo solo he tenido que escuchar para aprender de y con ellas).

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mar

28

oct

2014

Estableciendo objetivos

   El establecimiento de objetivos es uno de los puntos fundamentales tanto en el ámbito personal como en laboral e, incluso, en el momento de plantearte un entrenamiento. 

 

   Saber qué quieres y cómo lo quieres te ayudará a encauzar tus pasos para lograrlo. Si sabes cuáles son tus metas, te será más fácil alcanzarlas y, a partir de ahí, podrás trazar el camino que quieres seguir.

 

   Para el establecimiento de objetivos hay que tener en cuenta una serie de factores, entre los cuales destacan los siguientes:

 

   · El objetivo ha de ser formulado en positivo.

   · Ha de ser realista y alcanzable.

   · Ha de ser concreto.

   · Hay que ponerlo en un contexto.

   · Tiene que ser autoresponsabilizado.

   · Ha de ser ecológico.

 

   El objetivo que te plantees debe estar formulado en positivo, ya que de esta forma tu neurología empezará a ordenar las ideas en base a lo que "sí quiero" y, a partir de ahí podrás ir estructurando el camino. 


   Tu objetivo ha de ser realista y alcanzable, es decir, comprometiéndote contigo mismo en ese objetivo, sabiendo lo que estás dispuesto a dar por llegar a él, lo que supone llegar y alcanzarlo y a lo que puedes aspirar. Es un ejercicio de sinceridad contigo mismo, siendo honesto y valorando si merece la pena el esfuerzo y la energía que invertirás durante el camino. En este punto la confianza en ti es fundamental, puesto que ese valor te ayudará en todo momento, potenciando las emociones al conseguirlo, al tiempo que te enseñará a aprender de los momentos de dificultad.

 

   La concreción en esa formulación es básica para expresar qué quieres exactamente. Cuanto más concreto es un objetivo más sencillo es para tu neurología construir una visualización, aquellos sonidos que forman parte de él y las sensaciones que tendrás al conseguirlo. Si tu neurología puede ver, oír y sentir tu objetivo, estarás más cerca de él.

 

   El objetivo ha de estar contextualizado, es decir, saber cuál es punto de partida, dónde estás ahora mismo respecto de tu objetivo. A partir de ahí, podrás ir dando pasos para llegar a él. Con el punto de partida también tendrás que plantearte dónde (en qué lugar) quieres llevar a cabo tu objetivo, con qué personas cuentas para ello y de qué manera vas a lograrlo. Durante el camino que elijas para llegar a tu objetivo es probable que encuentres dificultades o problemas, así que tendrás que plantear posibles soluciones, visualizando diferentes escenarios para establecer los pasos que darás en cada situación. Para ello, también será útil que valores con qué recursos cuentas y cuáles podrías necesitar. Los recursos pueden ser de muchas clases, tanto personales como "necesito mayor confianza en mi mismo"  o "necesitaría más determinación en esta situación" tanto económicos como "necesito tanto dinero para poner en marcha mi proyecto" e, incluso, asociativos "necesito la ayuda de esta persona que puede contribuir a mi progresión".

 

   En el establecimiento de tu objetivo sería conveniente también que valores qué partes de él dependen de ti. La responsabilidad sobre tu objetivo será vital para que trates de hacer todo lo que esté en tu mano para alcanzarlo. Si alguna parte de tu objetivo no depende de ti, es entonces cuando plantearás esa alianza buscando los recursos que necesitas allá donde puedas encontrarlos (lo que no significa que los obtengas, pero sí habrás hecho lo que dependía de ti, que es buscarlos). En este sentido, la responsabilidad de aquello que depende de ti será lo que defina tanto tu objetivo como tu camino y la determinación por conseguirlo.

 

   Por último, tu objetivo ha de ser ecológico, es decir, debe estar equilibrado con tus valores y tu entorno, siendo parte de él, ya que si no es así, habrá situaciones que complicarán el camino e, incluso, aparecerán boicoteadores internos que no te ayudarán (si para ti es importante la familia, por ejemplo, y tu objetivo no es ecológico con ese valor, tu neurología generará mecanismo inconscientes que boicotearán tu camino). En ese momento, habrá que reequilibrar y reformular el objetivo para que sea ecológico y así todo se alinee para que consigas aquello por lo que pones toda tu energía.

 

 

   Con todo, los cambios que producirás con tus objetivos y tus decisiones para llegar a ellos, generarán cambios en ti, en tu vida y en tu entorno, por lo que, los consigas o no, siempre habrá un aprendizaje en esos procesos. Aprende cuanto puedas sacando lo mejor de ti en cada momento.

 

   El camino que elijas es tu decisión, ya que nadie mejor que tu conoce cuáles son los pasos que quieres y puedes dar y cuáles son los mejores para ti, solo tu puedes definirte. La decisión es tuya.

 

¿Qué objetivo quieres conseguir? Plantéalo y ve por él.

 

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sáb

16

nov

2013

¿Es el deporte solo deporte?

   Cuando haces ejercicio o practicas algún deporte estás fortaleciendo tus músculos, tonificándolos o, simplemente, divirtiéndote. Sin embargo, estás haciendo algo más que eso.

 

   Llegas al deporte por diferentes motivos y con diferentes objetivos. Una de las primeras emociones con las que conectas cuando empiezas a hacer deporte es la alegría por empezar algo nuevo y, seguramente la segunda sea el miedo ante algo desconocido. ¿Qué es eso desconocido? Eso que te da miedo es pensar si lo conseguirás o no.

 

 

   Cuando haces deporte te estás retando a ti mismo. ¿Alguna vez has conseguido un reto que te hayas propuesto? Las sensaciones, las emociones vividas al conseguir un reto son de satisfacción personal y de enorgullecimiento por lo conseguido y por haberte sentido capaz.

 

   Sentirse capaz de levantar un peso que unos meses atrás parecía imposible, sentirse capaz de aguantar una dura clase de spinning o de cualquier otra actividad, tiene connotaciones que van más allá del mero hecho de haber conseguido levantar ese peso o de haber superado esa clase, porque lo que realmente has hecho ha sido superarte a ti mismo y confiar en ti, en tu capacidad y en tu potencial.

 

   El miedo a no conseguirlo puede ser muy grande, puesto que puedes verlo como un fracaso y eso supone un obstáculo en tu camino hacia tu objetivo final; sin embargo, intentarlo es el primer paso para conseguir aquello que te has propuesto. En cualquier actividad deportiva o en el propio gimnasio siempre habrá alguien que levanta más peso que tu o que tiene más resistencia que tu, la pregunta en ese caso sería: ¿Soy capaz yo de conseguir lo que me proponga?

 

   El miedo es la respuesta natural del cuerpo para mantenernos alerta ante un peligro y un entrenamiento o una actividad suponen un peligro porque generan estímulos. Los estímulos producen en el cuerpo una serie de reacciones a través de la liberación de hormonas y el esfuerzo para los músculos que se ven implicados en el movimiento corporal supone una alteración de la presión sanguínea, metabolización de nutrientes y estrés muscular. De todos es sabido que el ejercicio es un regulador natural de todos los factores que mejoran nuestro estado físico y, con ello, prevenimos lesiones o patologías futuras. Y seguro que si has hecho deporte, también conoces los efectos emocionales porque la emoción es el motor del cambio para transformar el miedo en la energía más poderosa que ya tienes dentro, tu potencial. A través del deporte lo que consigues es conocerte mejor a ti mismo para ser tu quien elija qué puedes o no puedes hacer. Esa decisión es solo tuya. Confiar en ti cambiará tu mundo.

 

 

   La emoción es movimiento y aquello que te mueve es aquello que te hace grande.

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